Preparación de Biberones

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En el mercado podemos encontrar leche maternizada o fórmulas de inicio, adecuadas a las características del niño de estas edades para cubrir sus necesidades nutritivas. Estas son leches de vaca modificadas para imitar a las leches maternas.

En el mercado hay diferentes variedades:

Tipo I: para los primeros meses hasta 6 meses,

Tipo II: desde 6 meses hasta el 1 año y leche de continuación.
Después de ir arriba y abajo, comparando biberón y tetina, por fin encontraste la combinación ideal para tú bebe. Ahora hay que dominar su preparación respetando las diferentes reglas inherentes a la higiene y a las cantidades.

Los biberones deben prepararse siempre según las proporciones recomendadas, utilizando agua envasada de bajo contenido en minerales, debe incluir la mención “adecuada para la alimentación de lactantes“.

 Antes de preparar un biberón, lávate bien las manos y sitúate en un lugar limpio. Lo mejor es dedicar un rincón de la cocina a la preparación de biberones. De esta manera, no lo contaminarás con otros alimentos corrientes (pollo, huevos…).
El biberón y la tetina deben lavarse con agua y jabón inmediatamente después de cada uso, empleando un cepillo especial para eliminar cualquier resto de leche que pueda haber quedado y que se contaminaría fácilmente. Es prudente (tras cada utilización) esterilizar la tetina, la rosca, el tapón y el biberón preferentemente al vapor o en agua hirviendo (método térmico) o a base de comprimidos (método químico).
Mantén siempre la leche en polvo en su envase original, esto evitará que se moje o estropee. Una vez abiertos, pueden conservarse durante un mes, siempre que se mantengan herméticamente cerrados después de cada uso, en un lugar fresco y seco.
Seguramente te preguntarás cuánta leche debe tomar tú pequeño, es por eso que tienes tener claro las proporciones (1 medida de leche en polvo a ras por cada 30 ml de agua, 2 a 60 ml, 3 a 90 ml de agua, etc.) y las recomendaciones del pediatra.
Cuando tengamos todo listo vertemos primero el agua y, a continuación, la leche en polvo. Las medidas han de ser rasas y sin comprimir. Agitar la dilución hasta que quede bien disuelta.

Los biberones se pueden dar a temperatura ambiente, aunque a veces se puede dar caliente, si haces esto comprueba que el biberón no este demasiado caliente vertiendo sus primeras gotas en el dorso de la mano, tras agitarlo para repartir uniformemente el calor.

La cantidad se aumentara entre 5-10 ml cada día, hasta un máximo de 60-90 ml por toma, hasta la visita con el pediatra.

Nunca se deben guardar las sobras de una toma para otra, ni siquiera en la nevera.

Ejemplo de preparación
La cantidad que toma el bebé es de 35 ml de biberón. Se ha de preparar un biberón de 60 ml de agua con dos medidas de leche en polvo, disolver bien y tirar la cantidad sobrante hasta 35 ml de preparado.

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