Las normas de Mamá y Papá

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¿Cuantas veces hablamos a los niños sobre el peligro y los delincuentes? ¿Cuántos videos hemos visto que los niños se van con extraños? Si le preguntases a un grupo de niños, ¿qué nos dirían de cómo se imaginan a un criminal y que harían en caso de peligro?

Por mucho que hablemos sobre este tema con nuestros hijos, estos a veces no disponen de esa “alarma” y no son capaces de reconocer las situaciones de peligro en que se están exponiendo o a un criminal. No podemos estar a su lado 24 h, es por eso que como adultos podemos hacer mucho para que en caso de peligro no solo sepan cómo actuar, sino que lo hagan y apliquen sus conocimientos sin dudar.  Lo que digo es el de proporcionarles las mejores herramientas para que nuestros hijos no se dejen convencer, que no se suban a autos ajenos, que sepan cómo reaccionar en caso de peligro y, lo más importante, que nos cuenten sinceramente acerca de todo lo que les sucede fuera del alcance del control de sus padres.

Aquí os dejo algunas conclusiones, que he leído sobre las actitudes y acciones que hacen los niños ante una situación peligrosa:

9 de 10 niños de 7–9 años no se saben de memoria los números telefónicos de sus padres.

19 de 20 niños de todas las edades llevarían a alguna señora amable a la tienda más cercana, le ayudarían a algún señor anciano a llevar hasta su auto a un gatito o una bolsa.
Al mismo tiempo, 10 de 10 alumnos de primaria consideran «viejitos» también a los cuarentones. Y, según les han enseñado, a los «viejitos» hay que ayudarles.

Aproximadamente la mitad de los niños de 10-14 años están seguros de que sin dificultad alguna identificarían en la calle a un delincuente (vestido de negro, temible, «tiene mirada rara», sonríe de forma no natural, ofrece un dulce, un hombre desordenado parecido a indigente o criminal).

Debemos recordarles que:

Un verdadero delincuente no provoca sospechas. Por lo general, es el menos sospechoso de la gente. Es una persona amable, bien vestida, puede ser una mujer agradable o un viejito aliñado.

Al menos la mitad de los niños, en caso de peligro, correría adentro de una casa o algún otro lado donde «se podrían esconder».

Todos los niños creen que pueden confiar en los «adultos conocidos», vecinos y amigos de sus padres entre ellos; en todas personas que alguna vez hayan visto.

19 de 20 niños de todas las edades definitivamente irían a algún lado con cualquier persona que les llame por su nombre y se sentirían avergonzados de gritar en voz alta: «¡Ayuda! ¡No conozco a esta persona!»

Niños de 10 a 16 años, que poseen un terminal de telefonía móvil se da en 2 de cada 3 menores. La investigación realizada indica además que el 4% de los chicos de esta franja de edad dice haber utilizado su teléfono para hacerse a sí mismo fotos o vídeos en una postura provocativa (no necesariamente desnudos ni eróticas). Y el porcentaje asciende al doble (8,1%) en el caso de los que declaran haber recibido estos contenidos de chicos o chicas conocidos.

 Aquí os dejo algunas sencillas reglas que podemos enseñar a los niños.

Las reglas de oro de la seguridad

– Dale indicaciones positivas en lugar de negativas, súbele su autoestima. En lugar de «jamás aceptes nada de las manos de un extraño» dile: «Siempre pregúntame si alguien te ofrece un dulce, un juguete o te invita a algún lado, ¿me lo prometes?». Alábalo por los detalles pequeños.

-Sustituye las indicaciones y las intimidaciones con un juego. Debemos enseñarles a los niños las situaciones más comunes con un ejemplo. Enseñárselas, no describirlas.
Primero enseña el ejemplo tú y luego pide que lo repita: «Tu turno».

  • Cómo contestar el teléfono.
  • Qué decir cuando alguien toca la puerta.
  • Cómo decir que «no».
  • Encontremos los lugares más seguros en el trayecto hacia la escuela.

-Dale su primera independencia. Caminatas, paseos en el transporte público, salidas con sus amigos. Es una experiencia dolorosa para nosotros, los padres. Sin embargo, enseñándoles a nuestros hijos a ser independientes, cultivamos en ellos la confianza y la responsabilidad.

-Habla sobre temas «complicados». Habla sobre secuestros, extorsiones y, mucho menos, la posibilidad de abuso sexual. Cuanto más abierto, tranquilo y honestamente hables con tus hijos acerca de estos asuntos tan complicados, más confianza les provocas. Dales a conocer que los padres estamos para protegerles, ayudarles y crear seguridad en sus vidas, que nadie puede hacerle daño a él o a su familia.

-Enséñale que cada persona tiene su espacio personal, hay que enseñarles a distinguir las caricias con intenciones sexuales de las de cariño, y mostrarles que las partes púdicas son privadas y que ninguna persona lejana o cercana puede tocarlas sin su consentimiento. Enséñale a tenerse respeto por su cuerpo y a sí mismo. Además, enséñale a que si comete un error y un adulto le expresa que no se lo contará a nadie de “algo más”, no es una buena idea.

-Aprende con tu hijo los números telefónicos, la dirección, cómo usar las teclas de acceso rápido. Incluye también la observación de autos: enséñale a recordar las marcas y las placas de autos. También puedes enseñarle las calles, los nombres de los supermercados y los establecimientos más cercanos a tu casa. Estos sencillos ejercicios no solo desarrollan la observación sino también la habilidad de valorar el mundo exterior desde el punto de vista de la seguridad.

-Dale ejemplo. Mira a través de la mirilla quién está tocando. Siempre cierra la puerta de la entrada con llave incluso si solo sales un minuto.

Integra en las conversaciones sobre el tema de seguridad cuando entres en la casa, a un elevador, cuando veas una obra en construcción o almacenes/garajes…

-Si de un día para otro t800x543xcollage-abuso-sexual-800x543-jpg-pagespeed-ic-r6mhiu_1xmu hija de tres años se niega a saludar a un pariente o a un conocido; si su hijo de cinco años llora cuando le toca ir a la clase de karate; o si presenta alguno o más de uno a la vez de estos signos: terrores nocturnos y pesadillas, pueden volver a hacerse pipí o pupú, se vuelven agresivos o apáticos, dramatiza escenas lascivas, baja su rendimiento escolar, se aísla del entorno, manifiesta rechazo al contacto, tiene marcas o/y golpes, presenta depresión o ira, papá, mamá indague más.

Algunas de las señales emocionales y gestuales que emiten los niños, niñas y adolescentes cuando su intimidad ha sido vulnerada, son evidentes. Es por eso que los padres debemos estar alertas en todo momento, pues el abuso sexual en la mayoría de los casos ocurre en el círculo social más cercano a sus hijos. Se recomienda estar atentos a su ropa – si está rasgada o manchada-; a sus redes sociales, porque pueden enviar mensajes depresivos o agresivos; y a su rendimiento académico. Debes evitar desestimar, descalificar o ignorar el comportamiento de tus hijos y sus palabras, si se trata de adolescentes.

No otorgues el silencio y los cambios de tu hijo a una simple etapa de adolescencia o a un retroceso en su desarrollo, si notas cambios intenta averiguar que pasa y llévalo al psicólogo.  Y en caso de que el pequeño o adolescente manifieste en el mismo momento del abuso sexual lo que ocurrió, lo recomendable es acudir a la policía.

-Siempre han existido reglas de mamá. Me acuerdo de pequeña que esas reglas que enseñaban modales y comportamientos sociales muy simples (como no subas los codos a la mesa, no comas con la boca abierta, no comas con las manos y usa el tenedor o saluda de usted a los adultos).  También teníamos otras normas para mantener la integridad y seguridad emocional.

¿Pero cuáles eran esas reglas? Puedes añadir o modificar a gusto:

  • “Llamar a mamá cuando hay cambio de planes”.
  • “Si hay alcohol en la reunión o fiesta debes desaparecer. Inventa cualquier excusa y llama a alguien para que te recoja”.
  • “Si te sientes incómoda por algo, sal de ahí. Que alguien vaya por ti”.
  • “Nunca confíes en nadie al recibir una bebida. Ábrela tú misma”.
  • “Si subes a un taxi que alguien te acompañe y anote la matrícula y el número de permiso, haz foto de la matrícula y del permiso de taxista, por si ocurre algo”.

-Utilizar y recordad normas para utilizar internet y redes sociales.

Es posible que haya escuchado historias sobre abusos a niños en Internet, ya sea mediante propuestas no deseadas provenientes de adultos o mediante el acceso a contenidos sexuales o violentos.

En cualquier caso, en Internet debes cuidarle al igual que en el mundo real de cualquier tipo de persona o extraño. Debemos tener una serie de consejos para establecer un control parental, además de unas buenas prácticas de uso y comportamiento en el uso de Internet o redes sociales, por ejemplo:

  • No reunirse con personas que conociste por intermedio de Internet sin el conocimiento o autorización de tus padres. Hay personas que mienten sobre la edad e intenciones que tienen y que podrían hacerte daño.
  • En redes sociales como Facebook, MySpace u otras, no aceptes como contactos o amigos a personas que no conoces y establece privacidad de tu perfil sólo a tus amigos conocidos.
  • No divulgues información personal que sirva para identificarte, tal como nombres, direcciones, o números de teléfono.
  • La diferencia entre lo que está bien y lo que está mal es la misma en Internet que en la vida real.
  • Recuerda que lo que se dice en Internet puede ser falso.
  • No envíes fotos tuyas o de tu familia a contactos que no conoces o las publiques en Internet sin el conocimiento de tu familia.

No dudemos en darles reglas y recordárselas a cada momento, no tengamos miedo de perder su amor o parecer muy estrictos. Recordemos que nuestra misión no es que los hijos nos amen, sino prepararlos y cuidarlos para el camino tan difícil que enfrentarán.

Recordad que en caso de que ocurra algún peligro debemos ponernos en contacto con la policía para realizar la denuncia permanente.

2 comentarios en “Las normas de Mamá y Papá

  1. Una buena pagina informativa para nosotros los padres muchis aveces no sabemos como reaccionar ante estos casos pues yo suelo hablarle a mi hija de 10 siempre con la verdad

    1. A los niños se debe hablar con la forma más natural posible y con la verdad, no para asustarlos sino para que, a medida que crezcan, aprendan a cuidarse por si mismo, ya que siendo adultos nosotros no podremos protegerles. Muchas gracias por tu comentario.

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