Las dos caras del Colecho

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Aunque por cuestiones culturales, de espacio o tendencias, actualmente el colecho es una tendencia que hablan muchos entendidos, pero en realidad es una decisión que tienen que decidir los mismos padres como quieren como proporcionar el descanso a sus hijos.

No hay verdadera libertad de elección sin formación e información y porque hoy en día tenemos ambas al alcance de la mano gracias a la magnífica herramienta que es internet. Por eso expongo dos corrientes contradictorias que nos dan a conocer sus ventajas sobre este estilo de descansar.

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Los entendidos que están a favor del colecho es explican que favorece la lactancia materna, que de una forma instintiva llevamos dentro para el cuidado de nuestros hijos, y no es una excepción histórica, es tan constante y predomínate en la historia de la humanidad, a la vez que es una práctica universalmente presente en el mundo de los primates, lo más probable es que sea la manera más óptima para que tengan un sueño saludable. Intentan demostrar la existencia de una relación entre el colecho y la muerte súbita del lactante, hay estudios realizados sobre relación causa-efecto, pero descubrieron que era extremadamente difícil sacar conclusiones globales del análisis conjunto de las mismas, debido a:

  • Existen pocos estudios realmente centrados en la investigación de los riesgos y beneficios del colecho.
  • La definición usada para colecho era demasiado heterogénea como para hacer comparaciones entre estudios.
  • Una información incompleta sobre las interacciones dificultó la síntesis.

No es el colecho en sí lo peligroso, sino las condiciones en las que dormimos los adultos en la sociedad occidental (camas altas, colchones blandos, cálidas colchas, almohadas y cojines, etc). Una vez ajustadas estas condiciones para que sean absolutamente seguras para el bebé, el colecho no sólo no presenta un riesgo por sí mismo, sino que debería ser un factor protector.

Recomendaciones a la hora de debatir el colecho con los padres

Deben evitarse mensajes simplistas en relación con el lugar donde debe dormir el bebé; La evidencia científica actual es contundente con respecto a los siguientes mensajes, que se deben ofrecer a todos los padres:

  • El lugar más seguro para dormir es en una cuna al lado de tu cama.
  • Dormir con el bebé en un sofá entraña un gran riesgo.
  • El bebé no debe compartir cama con un adulto que:
    • fume
    • haya consumido alcohol
    • haya tomado drogas o medicamentos que produzcan sueño.

La incidencia del SMSL (a menudo llamado “muerte en la cuna”) es más alta en los siguientes grupos:

  • Padres de clases socio-económicas bajas.
  • Padres que abusan del alcohol o las drogas.
  • Madres con más de un bebé.
  • Bebés prematuros o de bajo peso al nacer.

Los padres en cualquiera de estos grupos necesitarán un abordaje más personalizado y en profundidad para asegurar que estos mensajes son escuchados y entendidos. Pueden necesitar algún tipo de ayuda práctica para poner estos consejos en práctica.

Opositores a esta recomendación, explican que podría ser contraproducente, ya que los pocos estudios realizados, no encuentran correlación independiente o esta es muy pequeña (Hay que destacar que la SIDS sigue siendo un trágico misterio ya que resultan confusas las verdaderas razones que lo han ocasionan). Además, esta práctica no conlleva a garantizar la seguridad del bebe, por lo que comporta un incremento de la mortalidad infantil asociada a las muertes infantiles por el aplastamiento por parte de la madre.

También admiten que en muchas sociedades donde se realiza esta práctica, aunque argumentan que en la sociedad occidental se duerme de manera muy diferente, por lo que no pueden desestimar el riesgo que esto conlleva. Cuando un niño duerme con los padres, trastoca la intimidad de la pareja.

En la actualidad, es más que normal que ambos padres trabajen y que, al llegar exhaustos a casa, pretendan descansar cómodamente. Entonces, cuando un niño duerme con los padres, está trastornado el descanso, al tiempo que él mismo está sentando las bases para situaciones que no le vendrán bien.

Según estos expertos debemos crear las condiciones para que el niño tenga su propio espacio de descanso. Por lo que son varias, las razones de peso para evitar que los niños duerman en la cama de sus padres y, en ello, están de acuerdo la gran mayoría de los expertos, específicamente, los psicólogos infantiles.

Si bien es cierto que se trata de una tarea compleja, en tanto que el niño se suele pasar dos o tres veces, en una sola noche, a la cama de sus padres, también es verdad que es imprescindible evitar el colecho, cuando un niño duerme con los padres.

Son varias las razones. Veámoslas:

  • La importancia de la “separación nocturna”: es más que trascendental, de cara al sano desarrollo del niño, que se ubique en una posición específica dentro del entorno familiar. Lo anterior, por cuanto el pequeño podrá (y deberá) empezar el proceso de la estructuración de su “yo” o, lo que es casi lo mismo, de su individualidad.
  • El niño debe entender las jerarquías: el hecho de que el pequeño duerma y permanezca en su propio espacio, le ayudará a entender que, en el seno del hogar, existen jerarquías.De esa manera, el chico no se confundirá y podrá entender e interiorizar quién o quienes ostentan el poder en la familia, aclarando, eso sí, que por “poder” no debemos entender abuso de autoritarismo sino, más bien, una sana obediencia.
  • Preservar la intimidad, es demasiado importante en términos de pareja. Así las cosas, cuando entra un tercero (el niño, por supuesto), no podrán disfrutar de su vida íntima, lo que es bien importante para la armonía familiar.

Aclarado lo anterior, veamos otros motivos que hacen necesario que el niño duerma en su propio espacio.

  • La importancia del respeto: los niños tienen una especie de “lógica primitiva”, por decirlo de alguna manera. Entonces: si él duerme en la misma cama, ve la misma televisión y usa el mismo baño que sus padres, interpretará que tiene el mismo poder de ellos. En tal virtud, aparecerán los problemas de obediencia a las instrucciones de los padres y, más aún, a las directrices de los profesores del colegio. Cuando sea adulto, encontrará dificultades para negociar con sus iguales. Podría convertirse en un rebelde o, peor aún, en un pedante que nada acepta de los demás.
  • La figura de los Modelos Claros: los pequeños no alcanzan a comprender la diferencia entre lo que es una “pareja de padres” y lo que es una “pareja de esposos”. Por tanto, cuando un niño duerme con los padres, se podrá confundir en la adolescencia y, más aún, cuando ya sea un adulto.

Como he dicho al principio, la decisión de llevar a cabo el colecho debe ser una decisión de pareja.

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