Empezar a caminar

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Entre los 10 y 16 meses es lo más normal que el niño comience a andar.  Este es un momento muy emotivo para todos los padres y es cuando comienza una nueva etapa de independencia emocional y física, como también es cuando se inicia en el descubrimiento del mundo que le rodea.

Al principio podemos observar que los niños aumentan la base de sustentación, por lo que caminan con los pies más separados y los brazos hacia adelante (para evitar una caída), sus pies suele estar influida por la forma en la que han dormido a lo largo de los últimos meses (su posición puede ser con las puntas hacia fuera o hacia adentro). La marcha es inseguro e irregular. A medida que van creciendo su marcha es más segura y estable, además los brazos se mueven de forma rítmica acompañando el movimiento del resto del cuerpo.

Al año el pie del niño están muy inmadura, tienen una gran almohadilla plantar y sus músculos y tendones están poco desarrollados. En los tres primeros años, la adaptación, la transición y la maduración de sus estructuras consiguen que el pie sea cada día más funcional para caminar y sus músculos y tendones sean más efectivos. Tanto el astrágalo como el calcáneo, los dos huesos más importantes del pie, consiguen una alineación adecuada y la marcha se equipara a la del adulto.

¿Cómo evaluar su forma de caminar?

La observación se debe realizar por delante y por detrás, debemos fijarnos en la posición de los pies, en cómo los apoyan en el suelo y, al dar los pasos, en el movimiento y la orientación de las extremidades inferiores. Hay que observar  los cambios que puedan sufrir en las caderas, los fémures y las tibias, así como las articulaciones de las rodillas y los tobillos pueden modificar la marcha y hacerla menos eficaz y, en ocasiones, patológica. Sin embargo, son la causa que con mayor frecuencia afectan al caminar, es por eso que deben ser controladas durante la maduración del niño por su pediatra y/o el especialista en ortopedia infantil.

¿Cuáles son los problemas más frecuentes en los pies?

Las alteraciones que presentan pueden ser:

  • Estructural: son más severas, de tratamiento complicado (como cirugía y ortopedia) y de pronóstico más reservado.
  • Funcionales: ligadas a la maduración del niño, son más frecuentes, reductibles, más leves y de mejor pronóstico.

 

Diferentes tipos de pie

  • PIE VARO: El talón se inclina hacia adentro y el pie mira hacia adentro.
  • VALGO: El talón se inclina hacia afuera y el pie mira hacia afuera.
  • TALO: Apoya más con el talón que con el antepié.
  • EQUINO: Apoya más con el antepìé que con el talón.
  • SUPINADO: La planta del pie mira hacia adentro.
  • PRONADO: La planta del pie mira hacia afuera.
  • PLANO: El arco plantar se hunde con aumento del ángulo astrágalo-calcáneo.

 

Se recomienda el uso de calzado adecuado a cada edad, además del seguimiento de su médico, y si este lo necesitará una prótesis será indicado por un especialista en ortopedia o podología.

 

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