¡Adiós Pañal!

imagesEl control de esfínteres es un proceso de maduración fisiológica, y cada pequeño es un mundo y no hay edad fija para iniciar el aprendizaje. Aunque lo tenemos que llevar a cabo con naturalidad, sabiendo escuchar y esperar el momento adecuado, en el que por sí mismos deciden alcanzar el comportamiento más maduro y autónomo de hacer pipis y cacas a los lugares y momentos oportunos, en lugar de hacérselo encima, manchándose, haciendo mal olor y teniendo que aguantar el peso y la humedad en el culo hasta que el adulto se lo quite. Nadie sabe naciendo, así que ¡paciencia papas!

 

Requisitos previos al control voluntario de los esfínteres

 

Un primer requisito es la maduración y desarrollo neuromuscular.

En el lactante, la vejiga se vacía automáticamente cuando está llena. Este mecanismo cambia con el crecimiento, de manera que cuando la vejiga o los intestinos están llenos, el niño recibe la sensación local y puede decidir si abre el esfínter y deja salir el contenido o cierra y retiene los líquidos y sólidos. Es habitual que esto suceda alrededor del año y medio. Pero recibir la señal no significa estar preparado para ejercer el control voluntario. En segundo lugar, la decisión de abrir o cerrar los esfínteres requiere que el niño se dé cuenta de que lo que él haga no es indiferente.

Debe poder discriminar cognitivamente que es una decisión a tomar entre dos alternativas y que está a su alcance. En la base de tomar la decisión de no ceder a sus necesidades hasta llegar al lugar conveniente existe la voluntad de ser como los adultos e identificarse con sus normas. Finalmente, además de comprenderlo, el niño debe desear emocionalmente lograr el control. Llega un momento en que el niño manifiesta interés en el mundo adulto y el deseo de lograr un comportamiento más maduro y autónomo. Es este deseo, cuando se manifiesta, que debemos observar y acompañar, reconociendo sus esfuerzos, sin exagerar ni distraerlo de su propia e intrínseca satisfacción, de su orgullo por los nuevos conocimientos y las nuevas capacidades que está construyendo. Las motivaciones que vienen de uno mismo, conducen a la verdadera autonomía, que va más allá de lograr un comportamiento externo acertado. Nuestro objetivo es más ambicioso, consiste en experimentar la satisfacción de realizarse uno mismo.

Tener en cuenta las diferencias individuales

Haz oídos sordos a los comentarios de familiares y amigos. Tu hijo estará preparado a dejar los pañales cuando le toque. La edad de inicio y la duración del proceso puede variar mucho de unos niños a otrosLa paciencia es el primer requisito que vosotros, los padres, deberéis desarrollar para afrontar esta tareaAdemás, las niñas controlan los esfínteres antes que los niños.

El proceso según la edad:

  • Entre los dos años o los dos años y medio la mayoría de los niños están preparados para aprender a estar sin pañal. Pero si notas que no tiene una actitud colaboradora, -se niega a sentarse en el orinal, no tiene interés en controlarse- quizás no haya madurado bastante. En este caso, es más prudente retrasar algún tiempo el aprendizaje.
  • Hacia los 3 años comienza el verdadero control. La mayoría de los niños ha aprendido a evitar que se les escape la orina y a iniciar la micción voluntariamente. En este momento la vejiga va aumentando de capacidad, el control diurno queda establecido y el niño pide ir al baño.
  • A los 4 años. A esta edad los niños son capaces de controlar su vejiga cuando está llena y a posponer la micción hasta llegar al baño. Además, tienen un control suficiente para iniciar y parar el flujo de orina.
  • Entre los 3 y los 4 años y medio. Los niños ya pueden controlar la orina por las noches.
  • A los 5 años ya son totalmente independientes. Es poco frecuente que se les escapen las excreciones de día; de noche todavía puede pasar ocasionalmente. La enuresis infantil es un trastorno que se diagnostica cuando el niño aún no ha logrado el control de los esfínteres en torno a los 5 año.

Encontrar el momento óptimo

Debemos observar las señales que nos indican en cada niño el momento crítico en que quiere alcanzar nuevos comportamientos de autonomía. Elegir el momento óptimo para sentarlo en el orinal y para quitarle el pañal facilita todo el proceso de aprendizaje. En cambio, forzarlo, querer adelantarlo o retrasarlo demasiado genera muchos problemas innecesarios. Una señal externa que se ha producido la maduración necesaria para empezar a hacer pipis en el orinal nos la da el pañal. Si cada vez que lo sacamos está totalmente mojado o totalmente seco, significa que retiene la orina en la vejiga hasta soltarla toda vez. Pero además de la maduración neuromuscular, como ya hemos dicho, el control voluntario de los esfínteres requiere un cierto desarrollo cognitivo y emocional.

La estación del año influye, siendo más fácil que los niños que ya tienen cumplido el año al entrar en primavera o verano logren el control de esfínteres antes que los que coincide su primer aniversario con la entrada del invierno. Esto se debe a la ligereza de la ropa estival y la bondad de la temperatura, ya que posibilita tener el niño sin pañales y sin temor a que pille un resfriado con el culete mojado en el muy probablemente de los casos.

 

Los primeros pipis en el orinal

Una vez iniciado el proceso, la frecuencia con la que se sientan a hacer sus necesidades depende de cada niño. Podemos observar individualmente a qué horas hace sus necesidades con más probabilidades, y preverlo cuando llega el momento.

Al comienzo del proceso de control de esfínteres es frecuente hacerse pipí fuera del inodoro, subirse los pantalones antes de que los calzoncillos o las braguitas, etc. Procuraremos que dé cuenta de la dificultad surgida, que piense en encontrar soluciones y que coopere con lo que le pedimos.

Es frecuente también que el niño muestre curiosidad por los líquidos o sólidos que salen de su cuerpo, y que, por tanto, no pueden ser malos, ya que son parte, una prolongación suya. Intrigado, puede querer tocarlo y jugar. Los niños son muy sensibles a nuestra intervención en este terreno. Debemos evitar las actitudes excesivamente fuertes y negativas, que bloquean las personas y el desarrollo.

Premios y castigos

Nuestra intervención variara según en función del resultado que haya en el orinal es significativa. Si entendemos el proceso de control de esfínteres como un entrenamiento del hábito, entonces haber hecho pipís (o cacas) será considerado un éxito y lo reforzaremos externamente con felicitaciones; porque conectamos con el sentimiento de eficacia y competencia del niño. Debemos manifestar que estamos contentas sin dar elogios especiales ni suplantar su propia satisfacción. Mientras que no hacer nada será un fracaso que compensaremos con frases consuelo como “quizás la próxima vez …”, no se lo reprochamos ni el consolamos, como si hubiera algo que lamentar.

 Lo que nos interesa es educar a los niños para que logren autonomía a través de la satisfacción de crecer y experimentar cada vez más competencia en uno mismo.

Sacamos el pañal, excepto para dormir

El pañal se retira de forma definitiva, No se debe volver a poner excepto en la siesta y la noche, cuando sí lo llevará para que duerma más tranquilo, sin la responsabilidad de vigilar que no se le escape nada. Aunque todavía tengas que ponerle pañales por la noche durante algunos meses, incluso años. Es habitual que el control total de los esfínteres no se complete hasta los cuatro o cinco años.

 Para ayudarle a mantenerse seco por la noche, evita darle grandes cantidades de líquido antes de ir a la cama y siéntale en el orinal antes de acostarle y si es necesario, vuelve a llevarle al baño cuando tú te vayas a acostar. Mantenle con el pañal mientras amanezca mojado, pero si durante varios días lo encuentras seco, ya se lo podrás quitar.

Síntomas de que está preparado a no llevar pañales

Te indicamos algunas actitudes que pueden significar una señal de que ha llegado el momento:
* El niño percibe las sensaciones físicas antes de hacer pis o caca. Te darás cuenta porque cambia la expresión de su cara, interrumpe un juego o busca un lugar aislado donde hacer sus necesidades, por ejemplo.
* Mantiene cierta regularidad en sus deposiciones. Una vez cambiado es capaz de mantenerse seco por un periodo aproximado de dos horas.
* Expresa verbalmente sus deseos de sentarse en el orinal o en el váter. 
* Entiende la diferencia entre estar seco o mojado. Está incómodo con el pañal sucio y pide que lo cambien.
* Intenta imitar a los adultos en el uso del cuarto de baño. Se muestra contento ante la idea de utilizar el orinal.
* Muestra deseos de ser mayor. De hacer las cosas solo y de agradar a los papás aprendiendo los nuevos hábitos.

Prepárale para quitarle los pañales

Si has observado en tu hijo algunas de estas pistas que acabamos de indicarte, puede ser el momento para iniciar su aprendizaje.

  • Elige un orinal de su agrado.Déjalo a su vista durante algún tiempo para que pueda familiarizarse con él, como si fuera algo solamente suyo.
  • Es bueno que juegue con el orinal,que lo utilice para que sus muñecos hagan “pipí” también.
  • Anímale a usar el orinal a la hora en la que suele hacer sus deposiciones.Si se niega, no le riñas ni te muestres desilusionada. Ha de ser él quien decida ir asumiendo el cambio. Espera un tiempo antes de intentarlo de nuevo.
  • Nunca hagas de las estancias en el orinal un castigo.Tienen que ser cortas y repetidas. Cuando haga pís o caca en él, muestra tu satisfacción. Pero si lo deja limpio, no expreses disgusto alguno.
  • Utiliza el poder de la imitación.También es muy aconsejable dejar que los niños vean a su papá haciendo pís y las niñas a la mamá, para que sientan deseos de imitar y aprendan con el ejemplo.

Cómo quitarle los pañales

Cuando compruebes que tu hijo empieza a controlar la micción, pasa a quitarle los pañales. Para ello:

  • Elije bien el momento.El niño está tranquilo, no le ha nacido ningún hermanito, no acaba de cambiar de casa ni se ha puesto enfermo recientemente. No hace mucho frío y puede andar en casa ligerito de ropa.
  •  Haz que se sienta mayor. En vez del pañal, ponle ropa interior de “mayor” (calzoncillos o bragas).
  • No olvides que los “escapes” son normales. Tu hijo tardará unos días en adquirir el control. Prepara mudas suficientes.
  • Préstale atención.Una vez sin pañal ten en cuenta que cuando tu hijo dice que tiene ganas de hacer pipí, quiere decir ya. No puede esperar, así que tienes que estar pendiente en todo momento. Si tu hijo no lo pide, vete recordándole sentarse en el orinal a intervalos regulares y después de las comidas.
  • Prémiale con alabanzas.No olvides de abrazarle y de felicitarle las primeras veces que se acuerde de ir al orinal él solito.

Invítale a hacer pis…

Solemos reservar los momentos para anticiparnos a sus necesidades, tales como:

  • antes y después de comer
  • antes y después de dormir
  • antes de salir a la calle o entrar en un recinto

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